
Alberto Galera, un joven estudiante de cuarto de la ESO del IES Neil Armstrong de Valdemoro (Madrid), ha visto su esfuerzo recompensado. Con una nota media de 10, ha sido uno de los 450 estudiantes seleccionados por la Fundación Amancio Ortega para cursar un año académico en Canadá. Este programa de becas busca ofrecer oportunidades a jóvenes con talento.
El camino no ha sido sencillo. Como explica Belén Ocampo, portavoz de la fundación, el proceso consta de tres fases. La primera combina la renta per cápita familiar, con un peso del 60%, y el expediente académico. La segunda es una prueba de inglés y la última, una entrevista personal. "Pesa muchísimo", asegura Ocampo sobre el factor económico, clave para "dar una oportunidad al que no la tendría".
Alberto, que quiere cursar el bachillerato de ciencias, sueña con la ingeniería aeroespacial. Su interés por el cosmos se debe a que "es inesperado, y toda variedad es posible", explica. Según el joven, en el espacio "no hay una cosa predeterminada, sino que te puedes encontrar todo tipo de cuerpos celestes".
El perfil de Alberto es habitual entre los becados. "Son muy maduros para su edad, tienen una capacidad de adaptación increíble", afirma Ocampo. La portavoz insiste en que la experiencia "es bastante dura" y requiere "mucha capacidad de recuperación" y un "alto nivel de aceptación de la frustración". En total, la fundación ha becado a más de 5.500 alumnos desde el inicio del programa.
Fuente: cope.es
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